viernes, 27 de mayo de 2016

Masaje

"De todos los sentidos, el tacto es
el más profundo"

Denis Diderot

Todos necesitamos tocar y que nos toquen. Cuando hacemos un masaje, las manos siguen el mensaje del cuerpo. La piel tiene muchos receptores que reciben información sobre el calor, la presión o el dolor. Por esta razón,una sesión de masaje completo puede reequilibrar todo el cuerpo y colmarnos de energía.

En principio, estas técnicas sólo deberían aplicarlas los fisioterapeutas o los masajistas diplomados. Es necesario conocer a fondo la disposición de los músculos y los órganos para saber lo que conviene tocar y lo que no, ya que un masaje mal realizado puede ser muy perjudicial. Últimamente han proliferado los establecimientos de masaje rápido. Pese a que en muchos de ellos trabaja personal cualificado, estos masajes no suelen ser demasiado efectivos.

Básicamente hay dos tipos de masaje: el relajante -indicado contra el dolor, para reducir las contracturas y aumentar la flexibilidad- y el estimulante -es el masaje deportivo-; sirve para preparar los músculos de modo que puedan rendir al máximo.

Entre las técnicas de automasaje, una de las más efectivas es la reflexología podal. En el pie está dibujado el mapa de todo el cuerpo, por lo que este tipo de masaje repercute en los distintos órganos y ayuda a mitigar los estados negativos, incluso la migraña.

La piel es la puerta de entrada a la salud y a las sensaciones.

Imagen de la página Niños felices

Hay una técnica de masaje hindú para niños, el xantala, que es fácil de aplicar y tiene un efecto muy vivificante. Existen libros en español sobre el tema.


Para saber más

* Carmen Alcázar. Automasaje para gente muy ocupada. Oceano, 2000.
* Estanis Peinado. El arte del masaje. Integral, 1999.

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El masaje es un arte para mí, sin lugar a dudas, una forma de sanar a través del contacto, de trabajar, dar, recibir, mover energías, restaurar... Siendo muy joven y de forma natural, sin pretenderlo, surgió en mí la iniciativa de masajear hombros cargados, intentando aliviar molestias. Más tarde masajear un poco la espalda... Recuerdo que en mi visita a la Expo 92 de Sevilla, cada noche me masajeaba los pies y, al día siguiente, estaba como nueva. Bastantes años más tarde, cuando fui madre, adquirí un libro sobre masaje infantil para intentar aliviar a mi peque de sus cólicos y también preparaba sesiones de masaje con aceite y esencia para bebés... Ahora el ajetreo del día a día no deja mucho lugar para masajes, pero cuando baño a mi hijo, y le pongo el champú en el pelo, siempre me pide un masaje y cierra los ojos abandonándose por completo y dibujando una sonrisa en su rostro (y prometo que lo de abandonarse es algo altamente complicado en él puesto que se mueve como el rabito de una lagartija).

Cierto es que los masajes deben ser aplicados por profesionales, pero no por ello vamos a dejar de masajearnos los pies o de ofrecer un suave masaje y unas caricias a nuestra pareja o a nuestros hijos, puesto que, como bien decía Denis Diderot, el tacto es el más profundo de los sentidos y la piel, es el órgano más amplio de todo nuestro cuerpo.

¡Ofreced un pequeño masaje lleno de amor este fin de semana a algún ser querido!.

¡Feliz Fin de Semana!.

Namaste.

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