viernes, 20 de mayo de 2016

Tadasana: alineación y estiramiento

Alguna que otra vez he comentado por aquí que me gustaría escribir más sobre Yoga y, de hecho, fue uno de los motivos de comenzar este blog. Sin embargo, la vida te lleva por otros derroteros, te falta tiempo para llegar a todo y cuando pienso en escribir sobre yoga, siempre tengo la impresión de intentar mostrar mínimamente la puntita del iceberg... pero, es que el iceberg es muy, pero que muy grande y con sólo esa mínima puntita que intento  mostrar yo, ni siquiera se llega a saber qué es, si colina, pequeño pico, montañita, cordillera o algo mucho más grande que ni siquiera podríamos abarcar con la mirada... así es el Yoga, tan sumamente vasto que desde mi punto de vista sólo podemos mostrar algunos pequeñas líneas (si de una gran enciclopedia se tratara) a través de páginas y blogs e, incluso, de libros.

Pero hay días en que me planteo que tal vez os podría hablar sobre mi experiencia, y que, quién sabe, un alma cándida que pase por aquí pueda sentirse identificada con lo que cuento y se reconozca. Quizás ya haya pasado por la misma situación y, ante la lectura de estas líneas, se identifique y se produzca una sonrisa en sus labios. Puede que ocurra todo lo contrario y me lea sin entender mis sensaciones, pero más adelante, de pronto sienta algo similar. Sea como sea, sólo intento aportar mi humilde visión y experiencia sin más.

Así que vamos a comenzar hablando sobre Tadasana, una postura básica y clave, base de muchos más asanas, punto de partida, momento único para sentirse y enraizarse a la tierra y crecer hacia el cielo. Recuerdo que durante mucho tiempo simplemente veía este asana como una postura para estar de pie y ponerse "lo más recto posible", pero el tiempo y encontrarme sobre todo con una gran profesora que pasó a ser mi maestra, quiso que Tadasana fuera un momento de conexión y de alineamiento profundo. Vamos a analizar este asana:


Tadasana

Tada: palmera - Asana: postura
Postura de la palmera
En general es más común que utilicen el nombre de "montaña", pero el nombre real, según su etimología ya veis cual es.


Construcción

La posición de partida para este asana es de pie, con los pies unidos o ligeramente separados y paralelos. Tomamos un par de respiraciones para situarnos primeramente en el lugar, en nuestro ser, para ubicarnos y centrarnos. Percibimos el apoyo de los pies, sentimos cómo nuestro peso está repartido por toda la planta; si no es así, sutilmente realizamos las correcciones oportunas para repartir el peso; presionamos bien con los dedos de los pies y comprobamos si nuestro centro de gravedad se siente correcto o bien se desplaza hacia adelante... corregimos de forma suave.

Debemos de tomar conciencia de nuestra pelvis y realizar una pequeña retroversión (movimiento por el cual el pubis empuja ligeramente hacia adelante y hacia arriba -como queriendo acercarse al ombligo- lo que provoca una basculación de la  pelvis). Con ello conseguimos un estiramiento de las vértebras lumbares, rectificando su curvatura. Pero ¡¡¡ojo!!!, esto sería lo que ocurriría posiblemente en la mayoría de personas; sin embargo, habrá una minoría en donde su constitución manifieste una rectificación lumbar, lo cual quiere decir que la curvatura fisiológica de las vértebras lumbares es menor a como debería de ser; en este caso, no realizaremos esta pequeña retroversión y lo que correspondería realizar es una pequeña anteversión (el movimiento contrario por el cual el pubis se aleja del ombligo). Para no llevarnos a error, debemos de buscar el punto neutro de nuestra pelvis, nuestro centro, por tanto lo que haremos será tomar conciencia de la misma y balancearla (incluso colocando una mano delante y otra detrás) buscando nuestra posición, allá justo donde encontremos el punto medio y no exista tensión.

Desde la correcta colocación de la pelvis, llevamos la atención a tronco y tórax, permitiendo que se abra y expanda, elevándolo desde el esternón; para ello también deberemos de alejar los hombros de las orejas, bajándolos y llevándolos atrás. Todo ello debemos de realizarlo desde la conciencia y con suavidad, sin brusquedades ni tironeos. Nos posicionamos ahora en los omóplatos, que se acercan el uno al otro..., momento ahora en que debemos de poner nuestra intención en llevarlos hacia abajo y después hacia adelante, en dirección al pecho. Esto provoca que el pecho se abra y expanda. Los brazos giran desde los hombros (rotación externa de la articulación del hombro), de forma que las palmas de las manos queden de frente, permitiendo así más expansión de toda la zona dorsal.

Manteniendo todo lo construido, llegamos a cuello y cabeza. La parte más alta de nuestro cuerpo debe ser la coronilla, para lo que la cabeza debe quedar justo encima de toda la columna, sobre las vértebras cervicales, mirada al frente, y la barbilla, desde esta posición, se dirigirá con suavidad y en horizontal, hacia la garganta, con lo que notaremos la elongación de la nuca. Se produce una ligera retroversión del conjunto cabeza-cuello y se suaviza la lordosis cervical.

Pido aquí de nuevo atención, puesto que las vértebras cervicales actualmente en nuestra sociedad, tienden en muchos casos a un alargamiento hacia adelante, perdiendo su curvatura natural, fruto de una mala higiene postural. Pasar mucho tiempo delante de pantallas de ordenador o similares, por trabajo y/o en el tiempo libre, provoca esta pérdida de la curvatura fisiológica. Esto conlleva que la cabeza queda más adelantada, con el cuello estirado hacia adelante, perdiendo totalmente el eje de la columna vertebral. En estos casos, también y de forma suave, acomodaremos y realizaremos los ajustes necesarios con el fin de llevar conciencia a esas zonas olvidadas y que cuerpo-mente se ajusten de forma gradual para corregir esa mala postura que hemos ido adquiriendo.



Manteniendo todo lo construido, realizaremos varias respiraciones costo-claviculares, sintiendo como la inhalación abre y expande nuestro pecho y caja torácica. Proyectaremos empuje y/o fuerza a través de los pies, sintiendo cómo nos "enraizamos" al suelo y cómo, desde la alineación, crecemos así hasta la coronilla.

Apunto que todas las correcciones deben ser realizadas de forma sutil, suave, sin tirones, ni violentar el cuerpo en ningún momento. Los movimientos y correcciones bruscos pueden ser igual o más perjudiciales que una mala posición. Por tanto, ¡no forcéis vuestro cuerpo!. Siempre debemos tener muy presente en Yoga el Yama: Ahimsa (no violencia), a aplicar en primer lugar en nuestra propia persona.


Apoyos

Podemos utilizar una pared si notamos cierta dificultad al principio en la percepción del alineamiento, para lo cual nos colocaremos a unos 15 cm. de la misma e iremos realizando los ajustes paso por paso, sintiendo cómo nuestro cuerpo se ajusta y las zonas de nuestra columna se van aproximando a la superficie.


Efectos

Este asana corrige y reeduca toda nuestra columna vertebral. Dado que nuestra intención es alargar y crecer desde la base, da espacio entre las vértebras y libera los segmentos vertebrales, aliviando dolores provocados por una incorrecta postura. Tonifica tanto a nivel muscular como nervioso. Desarrolla la respiración costal y clavicular.


Mi experiencia

Me apena indicar que durante muchos años consideré que Tadasana consistía en "colocarse de pie lo más recto y/o firme posible". En las clases a las que acudí durante bastante tiempo las profesoras se colocaban en el asana indicando la posición de partida para realizar secuencias o asanas (como Surya Namaskar -Saludo al Sol-), mientras el resto de la clase le seguíamos intentando colocarnos "lo más parecido posible a ellas". Tal vez dieron alguna instrucción como "proyecta" o "enraiza", pero para mí estas indicaciones, en aquellos momentos, eran insuficientes y creo que para el resto de mis compañeros también, porque en esos años no recuerdo haber visto ningún alumno realizando Tadasana de forma correcta. No fue hasta que comencé clases y formación con mi maestra, a través de la Asociación Alicantina de Yoga (AAY) cuando me explicaron y comencé a comprender y experimentar el asana, aplicando toda la técnica para su correcta construcción. Comencé a sentir cómo mis pies se proyectaban más allá del suelo que pisaba y me sostenía. Tenemos el poder de proyectar fuerza y por tanto, podemos poner nuestra intención en aplicar esto a la planta de nuestros pies. A través del enraizamiento y de la proyección de líneas de energía, las piernas se activan, la pelvis se coloca automáticamente en su centro y el tronco puede crecer y elevarse, elongándose tanto por delante como por detrás. La parte dorsal, la "gran desconocida", podía ser visualizada y muy poco a poco, podía sentir y dar juego a toda la cintura escapular: percibiendo escápulas, acercando una a otra, situándome en ellas y llevándolas hacia abajo y hacia adelante, momento en el cual, el pecho se eleva y se expande gracias a la curvatura dorsal que esto genera. Se trata de construir paso por paso el asana, llevando conciencia a los puntos de atención, sosteniéndola en cada uno de ellos y descubriendo y dando luz a zonas olvidadas.

Día a día y clase tras clase, la sensibilidad, percepción y conciencia aumentan y la postura continúa evolucionando, y yo, creciendo en ella.


¿Qué hacer si...?

Se puede dar el caso, bien por edad o bien por algún tipo de lesión o enfermedad, que la persona no pueda colocarse de pie. Por tanto, estudiaremos cómo poder acomodar y sentir este asana de alineamiento en algunos casos.

Sentado: En este caso la misión de los pies pasa a ser realizada por los isquiones. Debemos de colocarnos firmemente sentados sobre y desde los mismos, comenzando a anclarnos, construyendo una firme base desde la que enraizarnos y crecer, y comenzar a construir la postura de la misma forma que lo haríamos de pie.



Acostado (decúbito supino): Puede suceder que por en algún momento de nuestra vida nos encontremos en cama y sin poder ponernos de  pie. En esta situación, la construcción de la postura, para el buen alineamiento de la columna vertebral sería igual que cuando lo hacemos de pie o con la ayuda de una pared, sólo que no disponemos de nuestros pies o nuestros isquiones para asentar base y comenzar la elongación y colocación de cada zona. Sin embargo, tal vez si que podamos empujar con los talones, estirando así toda la cadena muscular posterior de las piernas, y buscar el centro de nuestra pelvis, para continuar de la misma forma que si estuviésemos de pie. Para ello tal vez podamos contar con los pies de la cama o con una pared y así sentir la misma sensación que si estuviésemos en el suelo y con una pared como apoyo y ayuda. De esta forma el asana se convertiría en Supta Tadasana (Postura de la Palmera Tumbada). Si por contra dejamos las piernas relajadas, pero ajustamos el resto de nuestro cuerpo desde la suavidad y la relajación, estaremos adoptando la postura de Shavasana preparándonos para una placentera relajación.

¿Qué experiencia tenéis vosotros con este asana?, estaré encantada de conocer vuestras sensaciones y opiniones.

Namaste.





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